Un tema de actualidad deriva de recientes declaraciones del Presidente de la Corte Suprema de Justicia, según las cuales, la preparación de los egresados de las universidades no es la óptima para brindar una adecuada representación legal; preocupación que, debe extenderse a la ciudadanía entera, pues esta pone en manos de esos “profesionales del derecho” que supuestamente están en capacidad de asumir una gestión legal con probidad, su patrimonio, estabilidad familiar e integridad física y psicológica.
Como abogado litigante, sugiero 7 pasos para que contrates con éxito los servicios del abogado que tú necesitas.
- Presentación: Abogado que se respete, debe mostrarse impecable, pulcro, vivaz y elocuente al presentarse; el buen abogado se distingue por su buen vestir, no solo ante la sociedad sino ante los tribunales judiciales; su presentación personal debe transmitir la pulcritud y el respeto que la justicia imparte.
- Expresión Corporal: Es el reflejo de lo que hay en la mente del abogado; transmite su forma de ser; su postura física, erguida y su forma de hablar deben mostrar seguridad en sí mismo, sin dudas e imprecisiones.
- Experiencia: Es fundamental para el éxito de los casos de los clientes; la experiencia se adquiere de la práctica, del estudio y la investigación. ¿De qué sirve memorizar códigos y leyes si no tiene práctica en tribunales ni conoce mecanismos de solución de conflictos?
Los abogados experimentados, son los que visitan los estados judiciales; son los que compran libros de derecho; son los que preparan las audiencias; son los que practican pruebas; son los que atienden personalmente a los clientes; son los que buscan solucionar los conflictos de sus clientes; en fin, los que brindan tranquilidad a sus clientes.
- Especialidad: Aunque existen firmas de abogados que ejercen en varias especialidades, es aconsejable aquellos que lo hacen en dos o tres ramas del derecho, pues no se alcanza la excelencia en todas; esa especialidad brinda mayor seguridad y éxito para un cliente exigente de buenos resultados.
- Honestidad: Es una cualidad que distingue al buen abogado; estudiar el caso y orientar al cliente sobre la real situación legal y futura solución; cómo y de qué forma se desarrolla una acción judicial o una solución extra-proceso; transmitir en tiempo las decisiones judiciales. El abogado no es cómplice de su cliente, es su asesor y defensor legal. Verifique las credenciales que certifiquen su idoneidad.
- Estabilidad: El despacho legal del abogado es parte de su presentación e impone privacidad, estabilidad, seguridad y confidencialidad al cliente; un domicilio profesional accesible al tipo de clientes que atiende; una oficina profesional sobria y que transmita los créditos académicos y los medios de comunicación, tecnología y de equipos que sostienen el despacho. El abogado que elija debe estar dedicado a su ejercicio permanente y no solo cuando se queda sin trabajo temporalmente o necesita dinero extra.
- Reputación: El buen nombre del abogado significa la seguridad del cliente y el éxito de las gestiones profesionales a él encomendadas; para elegir a un buen abogado, es necesario indagar sobre su desempeño profesional y ético. El respeto por el juez, por el cliente, por el colega, por su profesión, por la sociedad.
Recuerda: “Contrata a los mejores y déjalos que hagan lo que saben, si no, contrata a los más baratos y que hagan lo que tú dices…”.